El amarillo ya no es color

El amarillo ya no es color. El sol estaba ocultándose más lento que de costumbre, la luz cegante que aún sobresalía tornaba de colores grises el largo horizonte. Algo en el ambiente cambió, de alguna forma percibía la vida en escalas antiguas, no había tonos amarillezcos como de costumbre.

El amarillo ya no es color, se esfumó, se escondió, se cansó de nosotros. Una vez nos advirtió lo que podría ocurrir, incrédulos, llenos de falsa felicidad y empatía aparentábamos que nos importaba la vida.

Mi ojos se habían olvidado de la existencia, lo que daba vida a mis paseos, ¿dónde se ha ido?,  nadie lo recuerda, ni siquiera indispensable, “nunca existió”, me recuerdan todos por aquí.

La certeza de su existencia viene de mis sueños, sólo despierta me doy cuenta que he perdido cualquier capacidad y habilidad para distinguirlo.

La casa que soñé era amarillenta, un amarillo que lastima, que incomoda… los tulipanes aparecieron y me rodearon al entrar, el aletargamiento llegó cuando caminé durante horas sin poder llegar hasta el final de la estancia, ahí acabó todo y sólo consigo despertar para llevarme la sorpresa del crepúsculo nostálgico, el que jamás me devolverá color.

Hay probabilidades de encontrarlo en el interno mundo de la vida, dejaré que llegue a su destino.

Volveré a soñar para encontrarme con él.


Tal vez te interese | ¿De dónde viene la sal?

Tal vez te interese | Sobre los sueños que escapamos

¡Sigue a Luba en redes!

¡Sigue el trabajo de Lucky Mirr!

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *