El Origen: la cúspide del cine de estudio

"Estás esperando un tren, 
un tren que te llevará muy lejos,
sabes dónde quieres que ese tren te lleve,
pero no dónde te va a llevar este tren,
pero eso no importa, dime ¿por qué?
— Porque estaremos juntos”.
- Christopher Nolan

Cobb es un ladrón con la ingeniosa y complicada habilidad de entrar en los sueños de la gente y extraer información y secretos del subconsciente de la personas, por lo cual se ha convertido en un hombre muy cotizado en el mundo del espionaje, a la par que trae consecuencias irremediables en su vida personal y lo condena a convertirse en un fugitivo. Cuando finalmente se le presenta la oportunidad de regresar a casa con un último trabajo y su más grande reto a la fecha, debe plantar una idea para terminar con un poderoso corporativo.

Inmediatamente que los proyectores de cine corrían los créditos de El Origen durante su estreno en cines hace diez años, los cúmulos de éxtasis se liberaron entre los espectadores, exclamando lo buena que era la película, volviendo esa línea de diálogo en una frase emblemática que ha sido utilizada como una expresión de amor (pese a que no va en tono con lo que quiere decir la película).

Inception (El Origen), dirigida por Chistopher Nolan en 2010

Durante esa época a mis trece años yo estaba fascinado con la creación de Nolan, pero más que una lectura especifica de la película, me dejé sorprender por el deleite visual de una excelente producción, pero una de las virtudes del séptimo arte es la relevancia que tiene una película años después de su estreno en las salas comerciales, algo que el séptimo largometraje de Christopher Nolan ha hecho bastante bien.

Ahora bien, si el logro técnico y cinematográfico es de aplaudirse, nos encontramos una película que resalta dentro de las expectativas del cine de estudio de las últimas dos décadas en comparación de los bastos blockbusters que hoy día buscan nada más ser parte de las películas más taquilleras de la historia sin dejar algo en el espectador.

Inception (El Origen), dirigida por Chistopher Nolan en 2010

Es aquí donde “El Origen” toma su fuerza arrolladora en la ambición y la búsqueda de la perfección de parte del director que hace hasta lo imposible por retratar cada palabra del guion en un momento épico, eso Nolan lo tiene claro en su cabeza y tan preparado que parece que las imágenes salen de su misma mente.

Pero a la par de esa premisa compleja nos topamos con una historia que  cumple con el  objetivo de entretener y así mismo hace críticas hacia la corrupción y el espionaje corporativo, igualmente desarrolla personalmente a cada uno de los personajes.

Inception (El Origen), dirigida por Chistopher Nolan en 2010

Tomemos por ejemplo a Ariadne (Ellen Page) que retrata la inocencia corrompida y el empoderamiento del personaje tomando ella las riendas del trabajo a lo largo del camino debido a las complicaciones de este, en contraparte tenemos a Cobb, un personaje en duelo pero que moralmente está corrompido por él mismo.

Pero Cobb tampoco es un personaje con el cuál se pueda empatizar del todo, puesto que justo su moral se perdió desde el momento en que si bien no mato a su esposa con sus propias mano, es directamente responsable de haber corrompido sus ideas y su mente al grado que pensara que su realidad no era parte de ella y tenía que morir para despertar.

Es por ella que quizá esa frase que se ha romantizado a lo largo de los años debe de ser puesta en contexto ya que no es una frase que recuerde un bello momento como tal en la historia de Cobb si no que recuerda el momento en que, sin él saberlo, asesinó a su mujer.

Inception (El Origen), dirigida por Chistopher Nolan en 2010

Y es aquí el sitio donde la película con un punto de no retorno, encuentra poner entre líneas las críticas sociales de la corrupción y el poder e incluso hacia el capitalismo, ya que uno va ligado a la otra en el círculo social más alto de este mundo. Cobb sabe que Saito puede hacer que regrese a su lugar feliz con sus hijos, con su familia e intentar remediar las cosas a su modo.

Recapitulando un poco lo hablado, es importante recordar que hoy en día la mayoría de las películas de cine de estudio están más enfocadas en la recaudación monetaria, ofreciendo entretenimiento mediocre, por ello no me refiero a que carezca de valores de producción si no lo contrario, las superproducciones de hoy día están en un nivel de calidad que quizá no se pensó que podía haber en el Hollywood de hace 40 años.

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Decidieron arriesgar la maravilla del séptimo arte de no solo tener superficialidad en una historia, sino que también se deben de presentar personajes e historias que dejen un mensaje más allá del mero propósito de entretener a una audiencia por un tiempo determinado.

Inception (El Origen), dirigida por Chistopher Nolan en 2010

Al menos personalmente no busco películas desechables y con esto me refiero a que una vez que salga de la sala me puedo olvidar de ellas por completo por más grata que quizá haya sido esta experiencia (como ejemplo de ello está Los Ángeles De Charlie que si bien es vacía en su profundidad, es una grata experiencia de entretenimiento) sino que esta película se quede conmigo para recordarla.

El Origen cumple con los estándares de calidad tan esperados del cine de estudio, pero al mismo tiempo va más allá de lo que ese público espera, combinando de una manera excepcional una balanza de calidad con complejidad, ya que en eso radica el corazón de la película, en ser un viaje que complace a los espectadores en todos los aspectos, por ello me atrevo a llamarla como el blockbuster más importante de la década pasada.

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