Entre la espada y la pared; la dialéctica del terror en el tiempo de las vacunas

Dementes, irresponsables y poco empáticos… así han venido calificando a quienes no se quieren vacunar, pero ¿qué hay detrás de la resistencia? ¿realmente es egoísmo?

“Fumas, te drogas y comes puros químicos, pero te da miedo vacunarte…”. Desde hace semanas en redes sociales se ha desatado la discusión sobre las personas que hasta el momento se han negado a inocularse.

Varias amistades de entre 20 y 40 años me han platicado de su miedo al respecto. Algunos me dijeron que a menos de que empiecen a pedir el certificado de vacunación para cosas como conseguir trabajo, se la pondrán, mientras no.

Muchos de ellos tienen miedo a que existan efectos adversos en su salud a corto o largo plazo, como el caso de los coágulos y trombosis que se ha reportado en los antídotos como el de AstraZeneca.

En otros casos, algunos  jóvenes de distintas partes del mundo han compartido en TikTok, Instagram o Twitter los efectos secundarios que padecieron justo después de recibir la vacuna. Recientemente con la de Pfizer, mujeres reportaron que se les adelantó el periodo menstrual con un sangrado intenso y crecimiento doloroso en las mamas.

Les llaman “antivacunas” a las personas que no quieren recibir los antídotos, pese a que quizá durante sus vidas se hayan aplicado otras vacunas para otras enfermedades como el tétanos, viruela, rabia (algunas tardaron incluso siglos en perfeccionarse)… la gente se ha vuelto la vigilancia y la policía de la misma gente.

También lee | La anosmia y la ageusia invadieron a Karla

Aunque venimos de un año lleno de preguntas sin responder, de esa incertidumbre que sí resulta de terror cuando recae sobre nuestros cuerpos ¿cómo no van a surgir sentimientos de miedo, ansiedad y auto preservación? ¿acaso no son válidos? ¿es un tema de ignorancia o de caos colectivo?

Se siguen acusando unos a otros, desde gente que refiere haber perdido seres queridos por Covid, como quienes dicen estar muy preocupados por este tema de salud pública.

Por su cuenta, los medios y la prensa llegan a publicar noticias que parecieran tendenciosas; por un lado de los incrédulos que murieron por negarse a recibir el antídoto, y por otro los casos de quienes murieron después de la vacuna, y los escasos y apáticos posicionamientos de las farmacéuticas:

“Pareja antivacunas muere de covid”

 “No creía en las vacunas, lo internan y muere”

“Muere mujer tras recibir vacuna de Pfizer en Nueva Zelanda”

“En Durango murió hombre tras recibir vacuna anticovid”

“Riesgo de coágulos es mayor después del Covid que después de la vacunación; advierte estudio”

El grito - Wikipedia, la enciclopedia libre

Un factor más a esta tétrica lista es la discriminación por vacunas para viajar por el mundo.

En Europa (continente conocido por un gran flujo turístico y migratorio) algunos países niegan el paso a personas que tengan vacunas como la Cansino, Sputnik V y Sinovac. Esto ha generado, por lo menos en México, que las personas que tienen los medios económicos para viajar se vayan a Estados Unidos para recibir la vacuna que les garantice la movilidad.

En el caso de países ricos, en su mayoría aplican solo Pfizer, AstraZeneca, Moderna o Johnson & Johnson. De ser así, quienes tendrían garantizada la movilidad a nivel mundial son los ciudadanos más ricos o con medios económicos.

Más allá de los hechos que desconocemos a nivel científico; si somos conejillos de indias o no, si en algunos casos aplican placebos o no, si las vacunas funcionan o no, podríamos detenernos a escuchar y observar todo lo que está sucediendo.

Podríamos preguntarnos si estamos siendo contagiados de un miedo, terror e incertidumbre que nos persigue desde 2020, y que disfrazamos de moralidad.

Y más aún deberíamos preguntarnos si es válido que muchas personas tengan un sentimiento de auto preservación sobre sus cuerpos y sus vidas que ya fueron bastante alteradas el último año.

Podría interesarte | Otra explicación de por qué los pobres no son pobres porque quieren, y por qué los ricos son ricos

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *