La pieza rota de mi rompecabezas

If only I don't bend and break,
I'll meet you on the other side,
I'll meet you in the light.
if only I don't suffocate,
I'll meet you in the morning when you wake.

(Si puedo evitar quebrantarme,
te encontraré en el otro lado,
te encontraré en la luz.
Si no me asfixio,
Me encontraré contigo en la mañana
cuando despiertes).

-Bend and break, Keane

La vida da giros inesperados. Nunca me imaginé que en este punto la mía fuera tan diferente. Me cuesta trabajo entender por qué todo ha cambiado, un día estabas y al otro no.

Te fuiste un 13 de junio del 2013 por la mañana. Yo tenía 16 años y apenas 2 meses de haberlos cumplido, era joven y sabía que aún necesitaría de ti por muchos años más. Probablemente toda mi vida. 

«Mami, échale ganas, ya casi cumplo 16», te decía a diario meses atrás. Tú sonreías con dolor en tu mirada, no era tu culpa que tuvieras que irte.

Pasé los últimos meses de tu enfermedad preguntándome por qué tenías que ser tú y no otra, buscándole un culpable o alguna justificación a mi «mala suerte». No la había, quizá así debían de ser las cosas. Aunque jamás imaginé que — tan pronto— la pieza rota de mi rompecabezas serías tú.

Crédito: Vishnu R Nair

He pasado 7 años llorando cada vez que escucho a Keane. Sé que era uno de tus grupos favoritos. Deseaba con toda el alma escucharlos en vivo en aquel Corona Capital, quería cantarle al cielo con lágrimas en los ojos, quería que me escucharas rindiéndote tributo una vez más.

Como aquel festival en el que, mirando hacia arriba y con la voz entrecortada coreé Everybody wants to rule the world de Tears For Fears, mi canción favorita que, sin tu influencia, quizá no me gustaría tanto. 

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No pude ver a Keane y  me dolió más por ti que por mí; lo único que quería era sentirte a través de su música. Esa ha sido mi manera de mantenerte con vida todos estos años. 

Tu ausencia se siente presente en tantas de mis canciones descargadas que la lista es hermosamente interminable. Son parte de lo que alguna vez fue tu soundtrack y ahora son parte del mío, del nuestro en realidad. Eso es lo que hace que valga la pena el sinfín de emociones que me provoca escucharlas, pues cada melancólico minuto se transforma a la vez en un abrazo. 

A veces, al ponerme mis audífonos me pierdo entre los sonidos y tu imagen aparece en mi mente, supongo que es porque —a la distancia—  cantas conmigo, como solíamos hacerlo. Como en aquel concierto de Paul McCartney. Tú le diste significado a tanta música…

Crédito: RF Studio

Crecí, mamá y, como siempre lo supe, a mis 23 años te sigo necesitando. Sé que te gustaría ver que sigo tu ejemplo de escribir con frecuencia y que la música me apasiona aún más que en aquel entonces, como a ti. Quisiera mostrarte tantas cosas que me gustan y que hago gracias a ti, espero que algún día pueda hacerlo; aunque quizá ya lo sabes y en algún lugar me observas siguiendo tu ejemplo.

¿Recuerdas cuando solíamos escribir calaveritas literarias?, lo sigo haciendo, no creo ser tan buena como tú, pero a veces imagino que me orientas. Intento escribirlas cada año con la misma emoción y pasión con la que me enseñaste a hacerlo, pues no sólo te encuentro en la música, también estás en las letras, principalmente en las mías. 

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¿Sabes?, quizá aquella pieza de rompecabezas sólo cambió de forma y se volvió parte de otro juego. Puede que no encuentre la manera de insertarla en este, pero sí recordaré cuando formó parte de él y lo hizo lucir una hermosa figura.

Quizá de esta manera terminaré por dejarla acomodarse libremente donde más le plazca, pues sé que tampoco olvidará que alguna vez formó parte de este cuadro que sigue intentando no sentirse incompleto con su ausencia. 

Gracias por todo el tiempo que estuviste, mamá. Fue más corto de lo que cualquiera hubiera querido, pero valió la pena cada segundo. Aún trato de asimilar este largo proceso, espero algún día entenderlo. Por lo mientras, seguiré reviviéndote a través de la música y mis letras, esa es y será siempre la mejor manera de sanar esa pieza rota de mi rompecabezas.

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4 Thoughts on “La pieza rota de mi rompecabezas

  1. Tuve que leerlo varias veces, pues las lágrimas no me dejaban terminar…Yo también la imaginé entre tus bellas líneas, su sonrisa, sus manos platicando, su cara tan explosiva…Yo también me e preguntado porque las personas maravillosas se adelantan y no sé… Gracias por compartir y no dejes de escribir…

    1. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra el el alma saber que más gente la recuerde con el mismo cariño que yo. Por lo mientras, seguiré rindiéndole honor con mis letras como ella me enseñó. Saludos 🙂

  2. Giselle me hiciste recordarla con la
    imagen que guardo de ella: con una amplia sonrisa, una mirada alegre , su total atención cuando conversábamos, siempre animada, radiante, guapa. Pero sobre todo la imagino contigo disfrutando letras y música antes y ahora. Sin duda está orgullosa de tí y creo que es feliz de que sepas cuánto se le extraña y cómo también nos alegramos de que trascienda a través de ti. Te mando un muy fuerte abrazo. Felicitaciones para ti y al talento de Viraje, tienen escritos que llegan al alma.

    1. Hola, Caro. Muchas gracias por tu comentario. Qué gusto que la gente más cercana a mi mamá lea esto y la recuerde como yo lo hago. Sin duda es una mujer que trascendió para muchos. Saludos 🙂

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