Leonora Carrington: «Los sueños con los años también se van»

Leonora Carrington, una mujer que conoció la razón del corazón y todas las demás razones. Una artista que el mundo de los sueños la invitó a una lenta evaporación, una artista a quien extrañamos y recordamos desde hace una década.

La Ciudad de México le regaló un último suspiro a Leonora Carrington, quien a consecuencia de una neumonía falleció un 25 de mayo de 2011 a los 94 años de edad. No hubo necesidad de llegar a los 500 años de edad, ya que Leonora nos dejó un vasto legado en pintura, escultura, grabado, textil, joyería; dramaturgia, novela, y cuento. 

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“¿Que quién es Leonora Carrington?«

«Una persona como cualquier otra que ha descubierto en la vida simplemente lo que ha podido. O quizá también alguien que ha sobrevivido hasta ahora con mucho cabrón trabajo, como se dice en México. Por eso tampoco me gusta que me llamen musa.”

Carrington es considerada como una de las últimas exponentes del movimiento surrealista de los años 30, pero la última entrevista en 2010 dejó muy en claro que tan sólo se dejaba llevar por las infinitas realidades que le rodeaban. “En realidad yo no pienso en términos de explicación visual para la pintura… no es surreal, no es irreal, es tan sólo otra realidad”.

La historia vuelve a repetirse, y observamos a una pequeña niña nacida bajo el seno de una familia estrictamente religiosa y católica, un 6 de abril de 1917 en Lancashire, Inglaterra. Odiaba los conventos y el tipo de educación que ahí se recibía, así que fue expulsada múltiples veces debido a su fuerte temperamento antes de ingresar al internado de Florencia, donde comenzaría a pintar.

Es en 1936, cuando empieza una educación profesional como artista en la academia del Amedee Ozenfant en Londres. Para el año 1937 nos regalaría uno de los autorretratos más significativos en la historia de la pintora, una demostración de las características más salvajes, fuertes e instintivas que poseía, un anhelo por la libertad.

Inn of the Dawn Horse (autorretrato), Leonora Carrington | 1937

Los horrores de la realidad

La artista vivió de cerca el infierno de la guerra después de que apresaran a Max Ernst, un artista alemán de quien años antes se había enamorado y huido con él a Paris. Carrington no podía ocultar su inmensa preocupación y miedo por el destino de Max, por el inminente presagio de muerte, pesadillas y demás horrores que la situación de ese momento le generaba.

Su familia decidió internarla en un hospital psiquiátrico en Santander y poco después transferirla a un segundo hospital en Sudáfrica; lo cierto es que Leonora no estaba loca, no sufría ni adolecía por razones banales, era sólo otra víctima más de la realidad. Aún con todo esto y gracias a la gran fortaleza que poseía, Leonora supo anteponerse a la locura… a los momentos más oscuros de una mujer que amaba la vida y ansiaba la libertad.

Down below (Memorias de abajo), Leonora Carrington | Pintado durante su estancia en Santander

El trabajo de Leonora estuvo influenciado por el misticismo, la magia, la cultura celta y la magia de lo cotidiano. Es en Memorias de abajo, donde observamos diversos elementos que nos evocan a la oscuridad, los demonios de la época, la realeza y el doble sentido bajo un verdadero circo de horrores y desgracias burlesques.

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Querida Leonora, eres magia

Con ayuda de Renato Leduc logró escapar hacia México, y sería a partir de 1941 cuando desarrollaría plenamente su potencial artístico. En México encontró la patria y el refugio que toda su vida había buscado, y es aquí, donde dedica la vida entera a su pasión, la cual también la llevaría a apostar por la lucha de la liberación femenina al unirse al movimiento feminista en México y producir el poster ‘Mujeres Conciencia’.

Leonora Carrington disfrutaba de misteriosos y etéreos ambientes para crear un sin fin de curiosos personajes. Le encantaba la magia y lo fantástico, así que dedicó gran parte de su tiempo a escribir historias de todo tipo, donde nos invitaba al increíble y místico mundo que llevaba en su interior.

El esqueleto era feliz como un loco al que le quitan la camisa de fuerza. Se sentía liberado, al poder caminar sin carne. Ya no le picaban los mosquitos. No tenía que ir a cortarse el pelo. No pasaba hambre, ni sed, ni frío ni calor. Se hallaba muy lejos del lagarto del amor».

Las vacaciones del esqueleto | Leonora Carrington
Cómo hace el pequeño cocodrilo, Leonora Carrington | 1998

¿Te gustaría ver alguna de sus obras?, Cómo hace el pequeño cocodrilo es una de las esculturas más representativas de su carrera y se encuentra en la avenida Paseo de la Reforma. La pieza está inspirada en el poema del escritor Lewis Carroll, el que por cierto, lleva el mismo nombre.

Cuanta razón tenía Leonora, nadie puede con el tiempo, pero lo importante no es vencer al tiempo, si no saber, que todo, todo… es totalmente mágico.


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