Otra explicación de por qué los pobres no son pobres porque quieren, y por qué los ricos son ricos

Pierre Bourdieu en Las estrategias de reproducción social propone que la buena posición económica que un sujeto ocupa en la red de relaciones sociales del campo mercantil, lo acerca mucho más al dominio de las estrategias necesarias para ampliar su capital. O sea que es más probable que un hombre tenga buena vocación para los negocios si él mismo proviene de una clase adinerada.

Los egresados de universidades de negocios privadas prestigiadas tienen a su alcance más conocimientos y herramientas (medios, contactos…) para el dominio de las relaciones económicas.

Por el contrario, sobre todo a las amas de casa se les inculca la estrategia defensiva de minimizar gastos, a través de productos que le enseñen a ahorrar, evitando riesgos y manteniendo su consumo en un perfil que consiste en planes a corto plazo, perpetuando la conducta del consumidor desposeído.

A los ricos se les inculca invertir, y multiplicar su capital. En el hombre rico, sus métodos para ampliar su capital dependen de la capacidad de utilización de los mismos. 

Las marcas que tienen como blanco a la población más pobre, constantemente le están recordando que a causa de su misma pobreza deben mantenerse alejados de todo consumo costoso, y por lo tanto, comprar lo básico para sobrevivir. Y ahorrar significa mantener tu capital, pero no expandirlo. 

La propaganda de bancos para clases bajas tienen siempre planes de descuentos y monederos electrónicos para incentivar a la gente a gastar menos y a que su dinero rinda más.

Guardadito | Banco Azteca

Esto parece paradójico si se le ve desde de una perspectiva finalista. Cuidar el dinero= ahorrar más= tener más dinero, pero:

  • Ahorrar es un método mil veces más lento que invertir, y solo puede hacerlo quien tiene el capital suficiente para permitirse el riesgo de una pérdida sin que ello comprometa sus otras finanzas
  • Esta propaganda constante en la que ahorros y descuentos son el factor determinante para el consumo de los pobres, convierte el gasto en una preocupación. Es una forma de educar al sujeto al regateo, mecanizar paulatinamente un hábito de consumo rutinario, inocular un temor a la exploración de nichos cualitativamente superiores, y a un atesoramiento del poco ingreso que se tiene.

Además como señala Michel Foucault en Seguridad, territorio, población, permitir que los habitantes de las ciudades puedan alimentarse y consumir al precio más bajo posible, resultará en el mantenimiento de los salarios bajos.

Los bancos identifican a los que tienen poder adquisitivo muy superior, o sea los ricos, y les ofrecen programas de alto rendimiento en donde les ayudan a circular su dinero prometiendo más ganancias.

Pero para ello es necesario tener conocimientos del plano mercantil en que se mueven estos bancos. Solo la educación familiar, académica y social de una persona adinerada le permite acceder a mejores decisiones de negocios.

Comprar mejores cosas y más caras también es una inversión. Porque si compro un Mercedes Benz, gasté 2 millones, pero que me vean en un Mercedes me brinda mejor impacto. Se vuelve parte de mi capital simbólico porque quien me ve en un Mercedes sabe que tengo más dinero, por lo tanto soy más pudiente y más estable y más emprendedor, y el mercado me brinda más confianza para hacer negocios. Los bancos amplían la línea de créditos a los sujetos con un nivel de consumo mayor. 

Ahora podríamos entender otro argumento de por qué los pobres no son pobres porque quieren, ya que hay estrategias que mantienen y reproducen de manera sintética este sistema social.

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