Sylvia Plath: La mujer alcanzó la perfección

Hoy recordamos a Sylvia Plath como una mujer pionera en la poesía confesional. Poseedora de una extraordinaria lírica que ayudó a plasmar y evidenciar las dolencias, angustias, temores y obsesiones que la atormentaban.

Sylvia Plath

LÍMITE

La mujer alcanzó la perfección.
Su cuerpo muerto muestra la sonrisa de realización,
la apariencia de una necesidad griega
fluye por los pergaminos de su toga,
sus pies desnudos parecen decir:
hasta aquí hemos llegado, se acabó.

Los niños muertos, ovillados, blancas serpientes,
uno a cada pequeña jarra de leche ahora vacía.

Ella los ha plegado de nuevo hacia su cuerpo;
así los pétalos de una rosa cerrada,
cuando el jardín se envara
y los olores sangran de las dulces gargantas
profundas de la flor de la noche.

La luna no tiene por qué entristecerse,
mirando con fijeza desde su capucha de hueso.
Está acostumbrada a este tipo de cosas.
Sus negros crepitan y se arrastran. 

5 de febrero de 1963
Límite, Sylvia Plath.

Un refinado y sentenciador poema que se añadiría a la inmensa colección de letras que Sylvia Plath nos dejaría antes del 11 de febrero de 1963, día en el que cometería suicidio. 

Sylvia Plath buscó en sus letras lo que nunca entendió de la vida, lo que nunca pudo decir y lo que siempre le resultó doloroso; como todas las niñas, adolescentes y mujeres que escribimos, pasó escribiendo en hojas sueltas y diarios, pequeños conjuros, plegarias, poemas, pensamientos e inquietudes.

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DESDE LAS LETRAS

Sylvia, a la edad de 8 años logró publicar su primer poema en una revista literaria de su ciudad natal en Boston. Este sería el inicio de una gran carrera como escritora, que lamentablemente sólo alcanzaría el éxito después de su muerte.

Sylvia Plath

El desafortunado fallecimiento de su padre, sus primeros intentos de suicidio y las sesiones de terapia con electrochoques, serían cosas que la marcarían de por vida.

Pese a las dificultades, cursó sus estudios superiores en el prestigioso Smith College y posteriormente en la Universidad de Cambridge. De esta forma, sus primeros textos empezarían a aparecer en el periódico universitario, Varsity

En un mundo que se comportaba tan hostil frente a la mujer, que la juzgaba, que la condenaba y la mantenía prisionera, en la escritura encontró calmar la angustia que sentía.

En el libro Magia Cruda, de Paul Alexander, se comprueba este hecho al hacer un análisis de sus últimas obras, mostrando la decepción que representaba para Sylvia el haber crecido con las expectativas que la sociedad y el sistema le habían impuesto.

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HACIA EL FINAL DE SYLVIA PLATH

Sylvia estuvo casada con el escritor Ted Hughes hasta el último día de su vida, aunque, él sería una de la principales causas de su tormentosa experiencia con el amor y la decepción.

Ted se convertiría en el principal antagonista de la trágica vida de la poeta, ya que gracias a las cartas que Plath le escribía a su psiquiatra Ruth Barnhouse, se sabe del maltrato físico, psicológico y emocional que ejercía sobre ella.

Sylvia Plath y Ted Hughes

La depresión y la caótica vida de Sylvia empeoró con el tiempo, hasta el trágico final que todos conocemos. Aquél 11 de febrero de 1963 cuando a causa de envenenamiento por monóxido de carbono, terminaría con su vida.

La obra de la escritora siempre estuvo acompañada de la inminente depresión que la aquejaba y el desequilibrio mental que le causaba un tóxico círculo de violencia, que puede no matar, pero sí ser determinante para acabar con nuestra esperanza y vida.

LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR

Las mujeres crecemos inundadas en letras, escribimos y sentimos desde pequeñas. Lo expresamos en cortas pero significativas palabras que dejamos olvidadas. Finalmente, un día aparecen por todas partes para mostrarnos la importancia de escribir y seguir nuestras voces.

Sólo en la escritura podemos aliviar lo que nos lastima, eso que podría esfumarse en cualquier momento. Al final, sólo queda liberarnos de una vez por todas.

Honremos a Sylvia Plath, sigamos escribiendo, sigamos sintiendo, sigamos, pero libres.


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