Vivir en las estrellas

“Deseo tanto alejarme de este lugar y hacer mi vida como quiero”,  pensaba invasivamente Mari mientras expulsaba el humo de su cigarrillo por la ventana, al mismo tiempo que reproducía imágenes mentales en retroceso, tal y como si se tratara de una película.

A veces se tomaba un tiempo corto para fantasear con su futuro, usualmente cuando fumaba, pues el humo la hacía recordar lo efímero que era su estancia en este mundo y lo mucho que le faltaba por hacer, cosa que ─la mayoría de las veces─ la llenaba de una profunda nostalgia e impotencia, pues haciendo cuentas, no había logrado la mayoría de las cosas que muchos de sus conocidos sí. 

Después de perderse un momento entre sus pensamientos, terminó por apagar el cigarro en el cenicero y se dispuso a cocinar. 

“No he dormido muy bien y me siento tan triste..”, pensaba mientras cortaba la cebolla, los tomates y los chiles para preparar su comida favorita que sinceramente ya no disfrutaba tanto.

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Su semblante no lucía muy bien, en realidad con frecuencia se notaba el hartazgo en su rostro, aunque siempre buscaba la forma de que sus emociones no interfirieran en sus actividades cotidianas, pues sabía que por mucho que no tuviera ganas, había mil cosas que hacer y no podía permitirse sentirse mal

Y así se le iban los días, entre responsabilidades y pensamientos que no le correspondían y que tenían que ver más con los otros que con ella.

A medida que pasaba el tiempo sus ojos iban perdiendo brillo, su sonrisa se encogía unos milímetros cada día, hasta que de pronto caía en cuenta de que tenía que fingirla para ─una vez más─  no preocupar a los demás.

Mari se sentía como atrapada en un frasco, asfixiada entre preocupaciones y tensiones, falta de un rayo de luz que le ayudara a irradiar una falsa energía, desprotegida y con un frío que ni la más abrigadora prenda podía calmar. 

Observaba su alrededor y le entristecía no ver más que un panorama gris y un presente turbio que no le permitía avanzar. Sus emociones reprimidas le generaban un terrible nudo en la garganta que constantemente la lastimaba y abrumaba, y que le hacía creer que ─mientras más tiempo pasara─, todo lo que le dolía iría creciendo en vez de reducirse. 

Siendo tan joven se sentía rota y vacía. Anhelaba una vida que no sabía si algún día conseguiría

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Por las noches Mari miraba las estrellas, soñaba con algún día alcanzarlas y hacer de ellas su hogar, sabía que era imposible, pero nada le quitaba la tranquilidad de imaginarse alejada de todo la que la mantenía atada en la Tierra. 

Vivía de un sueño que le creaba una ligera esperanza. La fuerza con la que resistía provenía de ahí, de una fantasía irracional que le hacía creer que algún día podría sentirse feliz en el contexto a su alrededor y que su presente se volvería tan solo un mal recuerdo de los días más oscuros de su vida.

Así pasaron semanas, meses y años, pero un buen día, Mari empacó sus objetos más valiosos en una maleta amplia y —por primera vez— pensando únicamente en ella— se marchó sin rumbo. 

Hasta la fecha nadie sabe con exactitud a dónde se fue, pero se rumora por el vecindario y entre sus conocidos que emprendió un viaje para perseguir su sueño de vivir en las estrellas.

Collage | LuckyMirr

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